Nació casi en
plena selva, en la calle de Las Cayenas de Caripito, estado Monagas. Si, la
selva comenzaba ahí mismo, al final de la calle donde vivía. En esa región su
padre, Diego Bellorín Villaroel, trabajaba como obrero petrolero. Él fue un
hombre justo y sobre todo trabajador, vertical y honrado. Esa es su herencia. Y
su madre, Angela López de Bellorín, era y es una mujer maravillosa.
Ya a los 12 Años, cuando Salió de la primaria, sabía que quería ser pintor. Para entonces sus padres, sus seis hermanos y el habían ya deambulado por varias poblaciones del Oriente de Venezuela y llegado a Caracas, donde también iniciaron otro deambular que incluyó La Charneca, en San Agustín del Sur, Catia y finalmente, Los Rosales.
“A mí me marco más el cerro de Caracas que la Selva de Monagas. Es precisamente en la laguna de Catia donde conozco a un fotógrafo que además pintaba. A ese señor yo lo veía trabajando, y me encantaba observar como, sobre las personas que fotografiaba en blanco y negro, dibujaba collares, aretes y otros adornos en colores. Él trabajaba con óleo, y cada vez que limpiaba su paleta para cambiar materiales o terminar su jornada, yo me asombraba y pensaba: ¡Que desperdicio! Un día le pedí que me regalara ese sobrante y el encantado, lo hizo, y además comenzó a hablarme sobre la pintura. Yo tenía 14 Años, el estaría cerca de los 40 y se llamaba Máximo Martínez. A mí me fascinó ese personaje y lo que decía … Me hablaba de la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas, para entonces situada cerca del Panteón, en La Pastora; me hablaba de Marcos Castillo y Rafael Monasterios, de lo que ellos hacían y de la pintura en general. Las facilidades para el dibujo, que yo supe que tenía durante mis estudios de primaria, y la presencia de Máximo en mi adolescencia definen mi vida como pintor. Para mí, la Escuela de Artes Plásticas de Caracas fue un templo: ver de cerca a todos esos personajes a Marcos Castillo, a Monasterios, que ya eran mayores y estaban jubilados consagrados, fue una maravilla.
En 1960, cuando regreso de la Escuela, se y siento que tengo que comenzar a
caminar solo. Pero ya estaba loco por irme para Europa a constatar la
existencia de Gauguin, de Matisse y de todos esos grandes de la pintura. Sonaba
con tener delante de mí todo lo que había visto en los libros.
Siempre fui muy introvertido solitario: lo fui desde niño y mucho más adolescente. Así que mi sueño de irme a Paris fue alimentado desde mi introspección, con toda mi imaginación, hasta el día en que me embarque en el puerto de La Guaira, rumbo al otro continente. Llevaba mis 19 Años y doscientos Bolívares"
Siempre fui muy introvertido solitario: lo fui desde niño y mucho más adolescente. Así que mi sueño de irme a Paris fue alimentado desde mi introspección, con toda mi imaginación, hasta el día en que me embarque en el puerto de La Guaira, rumbo al otro continente. Llevaba mis 19 Años y doscientos Bolívares"
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Caripito - Estado Monagas
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| Escuela de Arte Cristobal Rojas Caracas Venezuela |
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| Escuela de Artes de Paris - Francia |


